Malos tiempos para la profesionalidad e independencia del profesor universitario.


Herminio R. Padilla Alba
Profesor de Derecho Penal y magistrado suplente

Publicado también en el ABC de Córdoba, 1 de agosto de 2013
http://www.abc.es/cordoba/20130801/sevp-malos-tiempos-para-profesionalidad-20130801.html

Hace unos días, asistí a un Consejo de mi Departamento. Su único punto del orden del día era la resolución adoptada por el tribunal nombrado «ex profeso» para la revisión del examen de una alumna que había sido evaluada por su profesora con un tres (debía obtener en el examen sólo un punto más para poder superar la asignatura, computándosele a partir del cuatro los otros dos puntos que había obtenido con la realización de las actividades del curso).

El Reglamento de Régimen Académico de la Universidad de Córdoba (UCO) permite a los alumnos que puedan recurrir las calificaciones obtenidas en sus exámenes parciales y finales. El procedimiento es sencillo: deben presentar un escrito razonado ante el Consejo de Departamento. A pesar de ello, no es normal que un tribunal formado por tres compañeros de la misma disciplina enmiende la plana al profesor evaluador. Y la razón no es, como los alumnos piensan, por razones de corporativismo sino porque no se pone en tela de juicio su profesionalidad e independencia. Pero a veces ocurre que sí puede interesar dudar de esa profesionalidad cuando hay interés en aprobar a un alumno —que arroje la primera piedra quien nunca haya recibido una recomendación— y la profesora evaluadora, como es el caso, se encuentra aislada en el área de conocimiento frente al catedrático y su séquito.

Vergüenza ajena. No se me ocurre otro calificativo mejor para lo que sentí ese día. El tribunal de revisión fue rascando décimas de las distintas respuestas —una calificada con un cero fue puntuada (sic) con dos décimas— ignorando el más que acertado y ecuánime criterio de corrección de la profesora, a quien, fuera de la justicia ordinaria, se deja absolutamente indefensa ante la imposibilidad de recurrir a su superior la decisión del tribunal de revisión. El resto de los miembros asistentes al Consejo, con su aprobación unánime —sólo se abstuvo la afectada y quien esto escribe—, hizo patente que la arbitrariedad también triunfa por la pasividad y contubernio. Con absoluta seguridad, por una experiencia de veinte años en la Universidad, puedo afirmar que dicha decisión hubiera sido en sentido contrario (confirmatoria) si la profesora evaluadora del examen hubiese sido no ya una catedrática sino una profesora bien avenida con el grupo.

A partir de este caso y otros similares —por razones de equidad, tendrían derecho a revisar su examen todos los alumnos de dicha profesora que hubieran obtenido en la convocatoria de junio un 3—, basta que todos los alumnos de la UCO suspendidos reclamen a sus departamentos para que se origine una disfunción tan grave e importante que no sólo afecte a los profesores y Departamentos sino al propio Consejo de Gobierno de la UCO, ante el que también los alumnos pueden recurrir la decisión del tribunal de revisión. O a lo mejor, lejos de ello, es otra vía para que la UCO obtenga un determinado número de alumnos aprobados por curso académico. Y es que una de las preocupaciones de la UCO, auspiciada por los propios estudiantes, es la tasa de rendimiento y de éxito superior al 50% que tiene que lograr un profesor universitario. Lejos parece quedar su profesionalidad e independencia.

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4 comentarios

  1. “A pesar de ello, no es normal que un tribunal formado por tres compañeros de la misma disciplina enmiende la plana al profesor evaluador. Y la razón no es, como los alumnos piensan, por razones de corporativismo sino porque no se pone en tela de juicio su profesionalidad e independencia.”

    Según la RAE, corporativismo: En un grupo o sector profesional, tendencia abusiva a la solidaridad interna y a la defensa de los intereses del cuerpo.

    Es curioso que se hable de que las razones no son corporativistas, pero por otra parte se critique el que se ponga en tela de juicio a un compañero. No puedo estar más en desacuerdo. La profesionalidad no es algo que una persona se gane por el simple hecho de pertenecer a un sector, porque en ese caso podríamos pensar que todos los políticos son unos corruptos o todos los funcionarios unos vagos. La profesionalidad es algo que cada persona se debe ganar por sí misma, y defender que una persona es profesional, solo porque pertenezca a su mismo sector profesional, es una actitud corporativista.

    ¿Puede poner Vd. la mano en el fuego por todo el profesorado de las Universidades Españolas? Solo le voy a poner un caso: la firma de artículos de investigación. ¿Puede asegurarme que no hay casos donde se añaden nombres de personas que no han intervenido en ese artículo (por las razones que sean)? ¿Le parece eso una actitud profesional? En todos los sectores hay personas que son más o menos profesionales, y el de los docentes no es una excepción, desgraciadamente.

    Por otra parte, no debe olvidarse que un examen es un acto administrativo, y que como todo acto administrativo los ciudadanos (y los estudiantes lo son) tienen derecho a presentar un recurso ante la misma administración. Y si una instancia superior puede cambiar la calificación puesta por un profesor, no es ninguna indefensión para el profesor que evalúa, es el funcionamiento de nuestro estado de derecho. ¿O es indefensión la revisión de selectividad? ¿O es indefensión un recurso de alzada al Rector sobre una cuestión resuelta por algún órgano de la Universidad? ¿O es indefensión un recurso de apelación contra la decisión de un juez a un tribunal superior? Presentar un recurso es un derecho de los ciudadanos.

    Luego, que internamente el Consejo de Departamento tenga mejores o peores relaciones, es una cuestión ajena al derecho de revisión que tienen los estudiantes. Por cierto, que la actitud que Vd. denuncia sobre el funcionamiento y la actitud parcial de su Departamento es una prueba más de que hay personas que no son profesionales y, por tanto, razón suficiente para otorgar el derecho de la duda al estudiante sobre si su examen ha sido bien revisado o no.

  2. Estimado Sr. Gómez:

    Ya que se dirige expresamente a mí con sus preguntas, le contesto a algunas, pues evidentemente hay otras que comparto su clara deducible respuesta. Lo hago sin acritud alguna ni búsqueda de polémica.

    Primero. Por quien pongo la mano en el fuego es por mi compañera, a la que conozco desde hace veinte años. Lo que denuncio creo que está claro: tras haber escuchado las explicaciones que dio el presidente del tribunal de revisión, considero que se aprobó arbitrariamente un examen porque había interés en aprobar a la alumna.

    Segundo. Sigo manteniendo que ese mismo examen, corregido de la misma manera por un profesor –no digamos si fuera un catedrático– bien avenido con el grupo, no hubiese sido modificado. Y como muestra lo acaecido dos semanas después: otro alumno pidió también que se le revisase el examen. La misma disciplina, pero corregido por dos profesoras bien avenidas. El alumno había suspendido con un 4.5. No se movió ni una sola décima.

    Tercero. En los años que llevo en la Universidad, que ya son veinte, es la primera vez que he visto una actuación así. Si usted cree que el que no se modifique una nota es por corporativismo, no creo que lo que le dijera le hiciera cambiar de opinión. Sí creo que conoce que actualmente los profesores nos las vemos y deseamos con la preparación con la que nos llega –excepciones siempre las hay– la inmensa mayoría de los alumnos. Da igual la materia. Deberían empezar por saber escribir bien (como ejemplo las faltas de ortografía que tenía el examen de la alumna).

    Cuarto. Efectivamente los actos administrativos son revisables ante las mismas instancias o ante instancias superiores. E incluso, si no te dan la razón, está la vía judicial. También quienes dictan esas resoluciones administrativas o judiciales pueden hacerlo de una manera manifiestamente injusta. Y ahí están los tribunales para decidirlo.

    Y quinto. E igualmente sigo manteniendo que si todos los alumnos que suspenden en las distintas convocatorias recurriesen ante los Departamentos, y a su vez ante el Consejo de Gobierno de la UCO, se produciría una disfunción tan grave e importante que podría paralizar la Universidad. En la Audiencia Provincial se ven en primera instancia en material penal aquellos delitos que tengan señalada pena superior a cinco años. La posibilidad de recurrir a una segunda instancia (el Tribunal Supremo) no siempre es factible ya que en ocasiones el Tribunal Supremo no admite a trámite los motivos del recurso (casación) al estar bien fundamentada la sentencia de la Audiencia. Supongo que estará de acuerdo conmigo en que una condena privativa de libertad es más importante que la evaluación de un examen al que el alumno podrá presentarse hasta en seis ocasiones (siete con la de gracia) para aprobarlo.

  3. Gracias por su respuesta. Entiendo que no hay ánimo de polemizar por su parte, ni mucho menos por la mía. Creo que el sentido de este “foro” es precisamente el poder discutir este tipo de asuntos.

    Si me animé a contestarle es porque creo que estaba generalizando: “Lejos parece quedar su profesionalidad e independencia.”. Pero es que Vd. mismo me está dando pruebas de que hay algunos que ni son independientes, ni son profesionales. Entonces, no se puede discutir el hecho de que algunos alumnos puedan verse perjudicados en su revisión y deseen solicitar una nueva. La circunstancia que cita no es lo habitual, y por un caso en particular no se debe socavar el derecho general.

    Respecto a la disfuncionalidad supuesta: qué decir que está poniendo la tirita antes de la herida. Toda administración puede verse colapsada si los ciudadanos en masa acuden a poner reclamaciones. Desde las oficinas de registro hasta los órganos encargados de resolverlas. El caso es que aunque eso puede suceder no sucede, porque el ciudadano solo acude a reclamar cuando cree tener motivo para ello y el estudiante cuando cree que ha sido injustamente evaluado, lo cual no es lo normal. Si alguna vez ocurriera habría que buscar como solucionar el problema, pero quitar un derecho solo porque puede ser mal usado no me parece muy ético.

    Pero es que además creo que una instancia por encima del Departamento es necesaria. Permítame que se lo demuestre con un ejemplo. Imaginemos el caso que Vd. mismo me pone: estudiante que ha suspendido con un 4.5 y que el tribunal que revisa la nota, como está bien relacionado con el responsable de la asignatura decide que no la modifica. Justo lo contrario de lo que denuncia que ha pasado con la otra profesora. ¿Significa eso que esa nota es la que realmente tiene ese alumno? Pues resulta que no lo podemos saber, porque ahora Vd. ha sembrado la duda de que las revisiones están sujetas a la relación que tengan tribunal y profesor. Es decir, las revisiones de tribunales por el departamento están VICIADAS para el alumno. Así que, a su vez, el que haya un órgano que pueda arreglar ese vicio, en este caso el Consejo de Gobierno, o imagino que alguna comisión como la de docencia, está más que justificada.

  4. Me encanta esta pequeña polémica. Efectivamente, el profesor está creando expresamente la duda sobre el proceder de ese departamento de pacotilla. Más estudiar a los grandes, como Asúa, más motivar al alumno, más transmitir, más ser majos y normales…. y menos preocuparse por chorradas como les llamen a los profes de don y cosas así. Sólo a los mediocres les obsesiona cosas tan nimias.

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